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Con mi “primer hijo" en la Feria del Libro

En la actualidad me asaltan recuerdos de la secundaria, particularmente, aquellos relacionados con la insistencia de mi profesor de Español y Literatura de que entendiéramos la importancia de leer a los clásicos y a los grandes de las letras, todo ello en medio de su borrachera existencial. Muy pocos parábamos oreja para escuchar los cuentos, vivencias e incertidumbres de los protagonistas que se hacían carne y hueso en manos de este señor desgreñado y paleado por la vida. No obstante, el itinerario por Ernesto Sábato, Franz Kafka, Dante Alighieri y muchos otros, marcó el inicio de los frutos que poco a poco vengo recogiendo.

Pasó la ensoñación de la secundaria y emprendí un nuevo viaje en la universidad ya no por las humanidades, sino por los dominios de la ciencia, la técnica y la tecnología en donde se pusieron a prueba mis conocimientos en ciencias básicas y con el miedo de que mis padres no hubieran perdido su inversión. A pesar de lo alucinante o abrumador de este momento, tuve la fortuna de encontrar a otros hombres azotados por las incomprensiones de la vida, quienes en la clandestinidad me ofrecieron libros, sí libros en dominios inexplorados cercanos a las humanidades y la filosofía. Allí, conocí las obras de muchos de los grandes que mencionaba mi profesor de secundaria, pero que no alcanzó a leérnoslas como Friedrich Nietzsche, Octavio Paz, José Saramago, Jorge Luis Borges, Martin Heidegger, Albert Camus y muchos más.

Fueron múltiples los efectos que causaron estos pensadores en mi proyecto de vida, no sé si para bien o para mal, pero de lo que si estoy seguro es que me permitieron aguzar la mirada y ampliar el horizonte, así como apoyar las construcciones y prácticas con conocimientos sistemáticos como el de la ciencia o la tecnología, y con aquellos conocimientos más libertarios como el de las artes o las humanidades. Tal vez en la secundaria quedó sembrada la semilla y en la universidad empezó a germinar de lo que hoy se constituye en mi primer hijo académico hecho libro en el cual se traducen búsquedas, aciertos y desaciertos, intereses personales e institucionales, anhelos y sueños. Una obra que aborda con atención la teoría sobre la Gestión del Conocimiento, que es más popular en el habla inglesa que en nuestras latitudes las cuales pareciera persisten en continuar en la era de la industrialización cuando el giro mundial es hacia el valor que debería darse al conocimiento como factor de progreso y por qué no de equidad y justicia social.

De este modo, asumí el reto de escribir un libro el cual consumió muchos de mis momentos de descanso, ocio y sueño, pero que me enseñó la perseverancia y la templanza. Como era de esperarse fueron muchos los tropiezos a la hora de tocar las puertas para su publicación, más cuando en el mundo en el que vivimos las nuevas producciones son miradas de soslayo y con desconfianza, ya que la lógica es la seguridad de las ventas que puede ofrecer un autor reconocido. Con mis borradores terminados fui a varias de las grandes editoriales de la ciudad, sin recibir una respuesta positiva a mi solicitud de lectura del material y en donde se me brindó como respuesta general: ¡El material no cumple con los proyectos y expectativas de nuestra empresa!

Valga la pena resaltar que esto es más desalentador que la misma escritura, ya que comprendí eso de que la industria editorial está más interesada por los indicadores y las cifras de venta que, seguramente, un ejemplar como el mío no lograrían satisfacer dado que es un ejercicio de reflexión de las implicaciones de gestionar conocimiento en lo educativo, más en el contexto de educación superior donde el mercantilismo del conocimiento, la oferta de programas de cuestionable calidad y en tiempos de reforma que buscan el beneficio del sector empresarial, hacen precisamente la diferencia y la necesidad de contar con investigaciones de este tipo que permitan develar realidades y posibilidades para el sostenimiento de la educación pública.

En estos días en la 24a Feria Internacional del Libro de Bogotá, con mi hijo en las manos, estaré con el favor del Altísimo y el fuerte propósito de compartir con otros mis ideas y de iniciar nuevos caminos de encuentro. En dicha Feria perderé la competencia con los pupilos de editoriales como Santillana, Panamericana, Planeta, Norma y otros, ya que serán los más reconocidos por sus cuantiosas ventas con los famosos temas de superación personal, tetas, secuestros y narcotráfico en todas sus versiones. Mi libro será tal vez una de muchas voces que reclamará en silencio un lugar NO en las cifras del mercado, sino en la memoria de sus lectores que espero sean los suficientes para alentar mi trabajo y futuras producciones, así como a las nuevas generaciones que vienen con millones de sueños que tal vez, por la instalación del mercado, no se hagan realidad.

Agradezco infinitamente a la Dirección de la Universidad Pedagógica Nacional por permitir que mi libro sea hoy una realidad y que pueda estar disponible en la Feria del Libro como en otros espacios. Aplaudo, igualmente, a aquellas editoriales universitarias que, todavía, no han renunciado a ofrecer a la ciudadanía los productos de la investigación y del quehacer pedagógico nacional, y que consideran que el camino no es publicar ejemplares de autores que venden por sí solos y que le quitan un lugar a muchos profesores que, como yo, tienen algo que aportar a la construcción de un mejor mañana. La Feria del Libro no me espera, pero me tendrá en sus entrañas en los días que dure, para alentar a otros nómadas que, como yo, nos resistimos a la homogeneidad y a la verticalidad de los discursos y de las prácticas, pero que si vemos en la diversidad y en la apertura de espacios, oportunidades de hacer y ejercer la democracia.

Comentarios

Mary Lache dijo…
Giovanni, sumercé.... lo felicito por ese parto, que yo sé, de cerca, que no es fácil, tanto en el nivel escritural, como editorial, tal como usted lo ha relatado tan bellamente y que sirve como ejemplo a quienes, de alguna manera, seguimos sus pasos, desde nuestras propias particularidades. Sería bueno conocer el valor comercial del texto -pues el sentimental y moral, es bastante grande- y si es posible adquirirlo en la casita de libros de la UPN, por si no se diera la opción de asistir a la feria del Libro. Enhorabuena!!! Un abrazo....
Aprecida Mary gracias por las palabras. El libro se venderá en Feria y en el día del lanzamiento (27 de mayo de 2011), en el cual espero contar con tu asistencia. Así mismo, queda para venta en El Fondo Editorial y la Librería de la Universidad. En cuanto al precio, que se acerca a los $80.000, este variará según los descuentos que se realizarán en los distintos momentos.
Saludos...

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