En la actualidad me asaltan recuerdos de la secundaria, particularmente, aquellos relacionados con la insistencia de mi profesor de Español y Literatura de que entendiéramos la importancia de leer a los clásicos y a los grandes de las letras, todo ello en medio de su borrachera existencial. Muy pocos parábamos oreja para escuchar los cuentos, vivencias e incertidumbres de los protagonistas que se hacían carne y hueso en manos de este señor desgreñado y paleado por la vida. No obstante, el itinerario por Ernesto Sábato, Franz Kafka, Dante Alighieri y muchos otros, marcó el inicio de los frutos que poco a poco vengo recogiendo. Pasó la ensoñación de la secundaria y emprendí un nuevo viaje en la universidad ya no por las humanidades, sino por los dominios de la ciencia, la técnica y la tecnología en donde se pusieron a prueba mis conocimientos en ciencias básicas y con el miedo de que mis padres no hubieran perdido su inversión. A pesar de lo alucinante o abrumador de este moment...
Comentarios